El
republicanismo es una
teoría política que propone y defiende la
república como el
modelo de gobierno óptimo
para un
Estado. En sentido estricto, la república se define en oposición a las otras formas clásicas de gobierno:
la
monarquía y la
aristocracia; así como a sus respectivas corrupciones: el
despotismo y la
oligarquía. Por
extensión, se refiere a un sistema político que protege la
libertad y especialmente se fundamenta en el
derecho,
en la
ley como expresión de la voluntad soberana del pueblo y a la que no puede sustraerse nunca un gobierno
legítimo. Se ha escrito mucho sobre qué tipos de valores y comportamientos deben tener los ciudadanos de una
república para su desarrollo y éxito; se suele hacer énfasis generalmente en la participación ciudadana,
valores
cívicos y su oposición a la
corrupción.
En principio, la noción de república en cuanto forma de gobierno no es en sí misma sinónimo de
democracia,
al menos en el sentido dado al término en la
Edad Contemporánea. Han existido repúblicas autoritarias y
despóticas. Pese a apoyarse en el principio hereditario para la designación de la Jefatura del Estado, una
Monarquía puede ser considerada democrática en la medida en que los miembros de los poderes legislativo
y ejecutivos sean elegidos directa o indirectamente por voluntad popular.