martes, 21 de enero de 2014

Antiguo Régimen

Antiguo Régimen (en francésAncien régime) fue el término peyorativo con que los revolucionarios franceses
designaban a la forma de estado anterior a 1789 (la monarquía absoluta de Luis XVI), y que se aplicó también
al resto de las monarquías europeas, cuyo régimenera similar. El término opuesto a este fue el de
 Nuevo Régimen
 (en EspañaRégimen Liberal).
También puede aplicarse como equivalente a una época que, prácticamente, coincidiría con lo que se
conoce como
 Edad Moderna.
Aunque su utilización es contemporánea a la Revolución, la mayor responsabilidad de su fijación en el ámbito
 literario le pertenece aAlexis de Tocqueville, autor del ensayo El Antiguo Régimen y la Revolución.1 En ese texto
 indica precisamente que «la Revolución francesa bautizó lo que abolía» («la Révolution française a baptisé ce qu'elle
 a aboli»); Tocqueville dotó al concepto de una confusa capacidad de oposición del Antiguo Régimen frente al
 periodo medieval, que se hizo común en la historiografía durante los siglos XIX y primera mitad del XX e
historiadores
 posteriores han discutido, especialmente François Furet.2
Desde el punto de vista de los reaccionarios enemigos de la revolución, el término Antiguo Régimen fue
reivindicado con un punto de nostalgia, siguiendo el tópico literario del «paraíso perdido» (o el manriqueño
«cualquiera tiempo pasado fue mejor»). Talleyrand llegó a decir que «los que no conocieron el Antiguo Régimen
 nunca podrán saber lo que era la dulzura del vivir» («ceux qui n'ont pas connu l'Ancien Régime ne pourront jamais 
savoir ce qu'était la douceur de vivre»).
La aplicación del término a las estructuras económicas y sociales se atribuye a Ernest Labrousse,3 y fue
 difundido
 por la contemporánea Escuela de Annales, con gran aceptación en España a través de hispanistas como
Pierre Vilar o Bartolomé Bennassar. Su utilización con este sentido, que no era usual antes, se hizo habitual por
los autores del tercer cuarto del siglo XX, como Antonio Domínguez OrtizGonzalo Anes o Miguel Artola, que
terminaron por fijar el concepto en la historiografía española. La aplicación del término a la historia de las
 instituciones españolas es muy anterior, pero parece que también se originó por influencia francesa, como
es el caso de la obra del hispanista de finales del XIX Georges Desdevises du Dézert,4 recogida por Antonio
 Rodríguez Villa en 1897.

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